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Quistes radiculares

Quistes radiculares

Alrededor de los dientes se pueden formar lesiones quísticas por diversas causas. Algunos de estos quistes pueden producir síntomas de dolor y otros son totalmente asintomáticos.

Qué son los quistes radiculares

Los quistes que se forman en los huesos maxilar y mandibular pueden ser odontogénicos y no odontogénicos. Esto quiere decir que alguno de ellos, los odontogénicos, son causados por residuos de dientes que no se han formado o erupcionado correctamente o los no odontogénicos, son el resultado de procesos inflamatorios que se producen dentro de los dientes o alrededor de ellos.

Es importante acudir periódicamente a la clínica dental para que en la revisión anual, el dentista pueda descartar la presencia de cualquiera de este tipo de quistes, ya que alguno de ellos, aunque en muy poco porcentaje, pueden transformarse en lesiones malignas.

gnos radiográficos

En la radiografía los quistes suelen verse como lesiones radiolúcidas (negras) delimitadas por una delgada línea blanquecina. Pueden ser de un tamaño muy pequeño hasta lesiones muy grandes,  que inclusive pueden producir la movilidad de los dientes circundantes a la lesión.

El tamaño de la lesión no determina la malignidad de la misma, es más importante el origen del quiste que su extensión. Por ello, las visitas anuales al dentista pueden ayudar al diagnóstico precoz de lesiones muy pequeñas y evitar daños mayores.

Quistes radiculares

Los quistes conocidos como quistes radiculares son los quistes periapicales que se producen por la degeneración de la pulpa del dientes, es decir, por la muerte del nervio dental debido a procesos cariosos o a traumatismos dentales. Este tipo de quistes son totalmente benignos y pueden generar dolor, pero en la mayoría de los casos son asintomáticos.

En ambos casos, cuando se produce la muerte del nervio, este se necrosa desencadenando  un proceso inflamatorio dentro de la raíz del diente. Esta inflamación puede dar origen a 2 tipos de lesiones, una lesión apical en la que solo hay resorción del hueso (destrucción) o una lesión apical con contenido líquido o semilíquido, pero recubierto por una membrana que lo diferencia de la anterior y es lo que se denomina quiste radicular.

La diferencia entre ambas lesiones es que la lesión periapical suele tener más probabilidades de remitir por si sola tras una endodoncia y la lesión quística requiere ser retirada a través de una pequeña cirugía, para una completa curación de la zona afectada por el proceso inflamatorio.

¿Por qué tratar un diente que no duele?

Muchas veces los pacientes no entienden la necesidad de realizar un tratamiento en un diente que no duele. Es importante que comprendan que aunque el diente no presenta ningún dolor, está siendo objeto de un foco infeccioso que a largo plazo aunque no se convierta en una lesión maligna, puede transformarse en un problema muy delicado para la salud.

Estas lesiones pueden convertirse en flemones capaces de producir edemas extraorales, es decir inflamaciones graves de la cara, que de no ser tratados a tiempo, algunas veces pueden requerir de hospitalización para el tratamiento de la infección tan severa que son capaces de producir. Aunque este cuadro se produce en un porcentaje muy bajo, es mejor evitarlo, realizando un tratamiento precoz.

Tratamiento para el quiste radicular

Cuando se acude al dentista y este determina que el quiste tiene su origen en un proceso infeccioso, se debe tratar de inmediato la infección que origina el problema.

Si el origen es pulpar, es decir, si está relacionado con el nervio del diente, este debe ser tratado con un tratamiento de los conductos radiculares. Una vez hecha la endodoncia la lesión debe reducir su tamaño entre los 4 y los 6 meses posteriores al tratamiento. De no remitir, se debe mantener en control para determinar si se requiere la extirpación quirúrgica de la lesión radicular.

Si el origen es periodontal o se produce por una pericoronaritis alrededor de una muela del juicio que no ha erupcionado bien, es decir, si está relacionado con una infección originada en el interior de la encía, entonces habrá que eliminar el contenido bacteriano que la produce o extraer la muela del juicio que está ocasionando el problema.

¿Cómo tratar un quiste que no desaparece con un tratamiento de endodoncia?

Siempre que un paciente presenta una lesión radicular cuando ya se ha realizado una endodoncia, lo ideal es que un endodoncista realice un tratamiento de reendodoncia, es decir, se repita el tratamiento de conductos bajo un riguroso aislamiento del diente y siguiendo paso a paso el protocolo para que la endodoncia sea exitosa.

Si tras este tratamiento llevado a cabo por el especialista en endodoncia, la lesión aun no desaparece, entonces se procederá a la extirpación quirúrgica del quiste.

Siempre que el tratamiento esté realizado por un profesional experto en endodoncia, las probabilidades de éxitos son muy elevadas, por ello la extracción del diente afectado será la última alternativa de tratamiento, ya que siempre habrá tiempo para la extracción dental. Es mucho mejor mantener un diente natural, aunque este requiera de muchos tratamientos, que condenar al paciente a un implante dental, antes de que esta sea realmente la única opción.

 

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