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Cirugía periapical. Qué es una apicectomía

Cirugía periapical. Qué es una apicectomía

La conservación de los dientes naturales es la principal función de los odontólogos. Con el advenimiento de tratamientos tales como los implantes dentales, para muchas personas la conservación de las piezas dentales hasta las últimas consecuencias ha pasado a un segundo plano. Esto ocurre por un gran desconocimiento de las posibilidades de conservación dental con las que el odontólogo cuenta en la actualidad.

Conservar un diente con la cirugía perapical

Los avances científicos, las nuevas tecnologías y las técnicas empleadas por los especialistas en endodoncia, permiten que un diente muy deteriorado pueda permanecer en boca por el resto de la vida, si es tratado y cuidado correctamente.

La evidencia científica ha demostrado que tiene tanto porcentaje de éxito un tratamiento endodóntico llevado a cabo correctamente, como el porcentaje de éxito que tienen los implantes dentales. Por ello el mito de que un diente al que “se le ha matado el nervio” terminará perdiéndose, debe quedar en el pasado.

Lo más importante es que el tratamiento endodóntico sea llevado a cabo por un especialista que siga paso a paso los protocolos actuales que aseguren el éxito del mismo. Para ello el tratamiento se debe realizar bajo aislamiento absoluto y llevando a cabo una correcta limpieza y conformación de los conductos radiculares. De este modo la desinfección será total y el éxito estará asegurado. Hecho esto, el diente debe ser restaurado cuanto antes, ya que dejar el diente con un material provisional, solo provocará la filtración de bacterias dentro de los conductos previamente desinfectados y por ende el fracaso futuro del tratamiento. Un tratamiento endodóntico realizado a la perfección pero con un sellado coronal defectuoso acabará en fracaso seguro.

Opciones para salvar un diente en mal estado

Cuando el tratamiento endodóntico fracasa por cualquiera que sea su causa, se valoran las posibilidades que tiene el diente de ser restaurado correctamente y siempre que esto sea posible, se recomienda la conservación del diente afectado.

Por lo general cuando hay un fracaso de un diente con el nervio tratado, resulta en un proceso infeccioso importante que se forma alrededor la punta de la raíz infectada.

Radiográficamente esto se ve como una mancha negra alrededor de la raíz. Clínicamente puede existir una fístula que drena pus o una inflamación a nivel de la zona que produce mucho dolor. En los casos más severos se produce una inflamación de la cara del paciente a nivel de la zona de la infección.

En cualquier caso, si el diente es restaurable entonces se procede al tratamiento para controlar la infección. En los casos en donde hay inflamación extraoral, es decir de la cara del paciente, se procede a indicar un tratamiento con antibiótico y el retratamiento endodóntico del diente, si la inflamación es solo intraoral o simplemente está ausente, se procede directamente al retratamientos del nervio, es decir se lleva a cabo una reendodoncia.

Cada caso tendrá diferentes indicaciones, pero en las manos correctas se tomarán todas las medidas que sean necesarias para la remisión de la infección.

Pasado el tiempo la imagen que se observaba en la radiografía debe desaparecer o al menos disminuir y esto será una señal de que la reendodoncia ha sido exitosa. Si esto no ocurre o los síntomas de infección se vuelven a manifestar entonces se lleva a cabo una cirugía apical.

¿Qué es la cirugía periapical?

La cirugía periapical es un tratamiento muy especializado del área de la endodoncia, llevada a cabo por endodoncistas o por cirujanos orales en conjunto con el endodoncista.

Con este procedimiento se pretende realizar la apicectomía de la raíz afectada, es decir, se secciona la punta de la raíz en donde se localiza la infección, buscando retirar del área, el segmento dental colonizado por las bacterias que no han podido ser controladas con los tratamientos endodónticos no quirúrgicos.

¿Cómo se hace una apicectomía?

Para ello se accede al hueso afectado a través de la encía, esta es levantada ligeramente exponiendo la zona de la infección. Una vez localizada esta zona y tras un copioso lavado con solución fisiológica, se procede a la amputación de la raíz y al sellado del segmento remanente con un material que impida la penetración de bacterias en el futuro.

Si el defecto óseo creado por la infección es muy severo, se puede hacer un injerto de hueso para estimular la regeneración del mismo en el área afectada, pero esto es opcional.

Posteriormente se reposiciona la encía y se realizan unos puntos de sutura, para ayudar a la correcta cicatrización de la misma, que serán retirados al paso de una semana.

Existen otras causas por las que se lleva a cabo la apicectomía, pero aunque el origen del problema sea diferente, el procedimiento siempre suele ser el mismo.

El procedimiento de cirugía apical tiene ciertas limitaciones según la ubicación del diente y de la raíz afectada, pero en la mayoría de los casos cuando su ejecución está indicada, suelen arrojar resultados positivos evitando la extracción de un diente natural.

 

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