¿En qué consisten las infecciones odontogénicas?

Las infecciones odontogénicas tienen origen en las estructuras que forman el diente y el periodonto. En su progresión espontánea afectarán al hueso maxilar en su región periapical y buscarán una salida a la cavidad bucal. Se tratan de las infecciones mas comunes en la región cervicofacial. 

En este tipo de infecciones pueden observarse a veces una propagación a regiones anatómicas más alejadas de la región periapical (infección primaria), o puede que la diseminación sea secundaria, afectando a las zonas más alejadas de los maxilares, como los espacios cervicales, o incluso produciendo una embolización séptica. 

La incidencia de infecciones ha disminuido en los últimos años, aunque hay que tener en cuenta que cada vez son mas frecuentes los pacientes con déficit inmunitario y la constante aparición de nuevas resistencias microbianas.  

Las causas de las infecciones odontogénicas

La etiopatogenia de las infecciones odontogénicas puede ser por causa tipo pulpar, periodontal, traumática, infección por vía retrógrada o iatrogénica. 

La causa pulpar es la vía más importante. La propagación de microorganismos hacia la región periapical sigue la vía del conducto radicular, la causa primaria es la caries y la pulpitis el paso intermedio. Si no se resuelve la infección periapical se cronifica en forma de granuloma o quiste radicular. Los gérmenes pueden vivir en el interior del conducto necrosado, en la lesión periapical y en la superficie externa del cono apical.  

La causa periodontal es muy importante en el adulto, en concreto la enfermedad periodontal avanzada. Si la vía de drenaje hacia el exterior queda interrumpida, se facilita la propagación microbiana hacia la región periapical. En los niños y los jóvenes, las infecciones odontogénicas están comúnmente relacionadas con accidentes de erupción en forma de pericoronaritis y asociadas a autoclisis y higiene oral deficiente.  

El tercer tipo, es la causa traumática. Cuando existe un trauma se llega a la necrosis pulpar sin necesidad de caries previa. Un microtrauma repetido, como una maloclusión o un mal hábito, puede dar lugar a necrosis pulpar silente, afectando al propio diente o al paquete vasculonervioso.  

Ensausas infecciosas por vía retrógrada hay casos de afectación periapical retrograda por contigüidad, como el ápice del tercer molar superior con seno  maxilar infectado o en relación con diente afectado de quiste radicular.

Finalmente, las causas iatrogénicas pueden originarse a varios niveles y no existe prácticamente ningún tratamiento exento de este riesgo. La práctica de legrado óseo excesiva o la utilización de material rotatorio a altas velocidades puede romper el paquete vasculonervioso del diente vecino y afectar al hueso.

El tratamiento de las infecciones odontogénicas

El tratamiento dependerá de la fase de la infección (periodontitis, celulitis, flemón y absceso), de la localización primaria (intrabucal o extrabucal), de  si hay diseminación secundaria, de la importancia del espacio comprometido, de si existe una afectación pluriespacial, de las condiciones inmunitarias y finalmente de la respuesta al tratamiento inicial.  

El tratamiento odontológico consiste en la apertura cameral, la exodoncia convencional (cuando no hay posibilidad de tratamiento conservador) u otros tratamientos odontológicos. 

Para las formas leves y moderadas de infecciones odontogénicas, la administración de antibiótica será los de primera elección, como las penicilinas, aminopenicilinas o macrólidos. En casos más severos, se utilizan los antibióticos de segunda elección (como el metronidazol o lincosamidas) o los de tercera elección (como los aminoglicósidos o las cefalosporinas). 

Como tratamiento complementario de las infecciones odontogénicas, los analgésicos y antiinflamatorios como AINEs o corticoides junto con paracetamol o codeína, serán imprescindibles para ayudar a tratar este tipo de infecciones. 

Finalmente, en ocasione será necesario realizar un tratamiento quirúrgico, como el desbridamiento cuando existe un absceso residual, un absceso antibiótico o simplemente para realizar un desbridamiento profiláctico. 

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