¿Qué son las dehiscencias óseas en odontología?

Las dehiscencias óseas son defectos óseos vestibulares o palatinos en las cuales existen áreas aisladas en las que la raíz del diente no tiene hueso y la superficie radicular del diente solo esta cubierta por periostio y encía. Este tipo de alteración ósea se extiende hasta el hueso marginal, es decir la parte del hueso marginal está afectado también. 

¿Cuáles son las causas de las dehiscencias óseas en odontología?

Las causas de las dehiscencias pueden ser varias, como anomalías en el desarrollo, movimientos ortodónticos, patologías periodontales y endodóntico, tamaño y posición de los dientes y trauma oclusal. 

El trauma oclusal es uno de los factores al que más se le atribuye este tipo de defectos óseos. Parece ser que todos los factores antes mencionados de forma combinada con tablas óseas delgadas, predisponen a la aparición de este tipo de defectos. 

Es necesario realizar un examen clínico completo y de esta manera evitar ser, descubiertas por casualidad, durante algún procedimiento quirúrgico, el cual pueda complicar el pronóstico reparativo de los tejidos involucrados. 

La presencia de defectos óseos como las dehiscencias, requieren mayor atención en aquellos casos de dientes que están sometidos a tratamiento ortodóntico y más aún cuando existan factores predisponentes como dientes con raíces prominentes, hueso alveolar delgado o raíces que se extienden más allá del hueso alveolar. 

¿Qué soluciones son las adecuadas ante las dehiscencias óseas?

Para el tratamiento de lasa dehiscencias es imprescindible tener todos los defectos explorados y diagnosticados para que el tratamiento sea de un éxito elevado. 

La regeneración es la principal solución ante dehiscencias óseas en la odontología. Para dicha regeneración, se necesita un grosor mínimo de cresta ósea de un milímetro y medio. Es importante tener en cuenta que cuantas más paredes estén destruidas, más difícil será la regeneración: una sola (clase I), dos caras (clase II), tres caras (clase lll). 

En la regeneración se implanta quirúrgicamente una barrera biocompatible en forma de membrana (reabsorbible o no reabsorbible), para aislar y proteger el defecto óseo. En la lesión protegida por la membrana, puede producirse regeneración de tejido conectivo y de hueso. La literatura científica actual demuestra que la utilización de proteínas y factores de crecimiento que actúan como neoformadores de hueso y cemento proporcionan una tasa de éxito elevada. 

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