¿Qué es el quiste maxilar? Causas y tratamiento

Un quiste se define como una bolsa cerrada con una propia membrana que se desarrolla de forma anormal. Los quistes maxilares en su mayoría se denominan como no tumorales ya que suelen ser benignos e indoloros. 

Los quistes maxilares son unas cavidades patológicas circunscritas que están recubiertas por un epitelio. Estos pueden contener líquido, pus, sangre o  un material semisólido. Estas lesiones pueden destruir el hueso y provocar movimiento dentario. 

El crecimiento de los quistes maxilares siempre suele ser lento y generalmente asintomáticas. Estos suelen ser recidivantes, es decir una vez extirpados pueden volver a aparecer. Por norma los quistes maxilares tienen un origen y un comportamiento clínico distinto. 

 

¿Cuáles pueden ser las causas del quiste maxilar? 

Los quistes maxilares se clasifican en dos principales grupos, según su origen: 

  • Quistes odontogénico. Este grupo tienen su origen en los tejidos originariamente responsables de la formación de los dientes. 
  • Quistes no odontogénicos. Su origen es en las células que forman los maxilares y sus estructuras. 

En la mayoría de ocasiones los quistes maxilares tienen un origen dental. Se producen a consecuencia de la extensión de la infección que afecta al propio diente y también al hueso que lo rodea.  

La mayoría de quistes maxilares odontogénicos suelen producirse por restos de bacterias en los dientes donde presentan patologías pulpares no manejadas (caries profundas) o causadas por un mal tratamiento endodóntico (endodoncia fracasada), en el cual la raíz o anatomía del hueso tiene un anomalía difícil que hace que el endodoncista no tenga una adecuado acceso a la zona del ápice dental. De forma que quedan restos pulpares y bacterianos en el ápice de el diente afectado y se pueden generar procesos infecciosos. 

 

¿Cuál es el tratamiento del quiste maxilar? 

Antes de realizar cualquier tratamiento dental es fundamental realizar un buen diagnóstico. Este debe incluir  un estudio clínico y radiográfico previo, para poder determinar la extensión de la patología y clasificarlo según sus características. En algunas ocasiones el diagnóstico clínico incluye pruebas complementarias como una punción aspiración (PAAF) o un examen histopatológico, para saber la naturaleza de la lesión. 

 

El tratamiento de las lesiones quísticas se determina de acuerdo al comportamiento clínico y al compromiso anatómico de la lesión. El tratamiento de los quistes consiste en la exéresis del quiste (bajo anestesia local), con una duración aproximada de unos 30 minutos.  

El procedimiento quirúrgico puede requerir hacer un tratamiento adicional: 

  • Una endodoncia o reendodoncia del diente afectado. 
  • Una exodoncia del diente afectado que no sea viable. 
  • Una obturación retrógrada del diente afectado. 
  • Una reconstrucción mediante hueso de la zona afectada. 
  • Una reconstrucción de la encía y partes blandas para obtener una buena salud periodontal mejorando al mismo tiempo la estética.. 

Una vez extirpado el quiste, es imprescindible realizar un análisis patológico realizado por un anatomopatólogo experto en lesiones de cabeza y cuello.  

Como en la mayoría de tratamientos odontológicos, la prevención y un diagnostico adecuado son un papel muy importante para poder evitar futuras problemas. Por lo que se recomienda realizar un mínimo control anual con su dentista para realizar una revisión exhaustiva de la cavidad oral. 



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