Como superar el miedo al dentista

El miedo al odontólogo es un hecho mucho más común de lo que imaginamos. Existe un porcentaje de la población incapaz de acudir a la clínica dental por causa de este miedo, y es que el solo hecho de pensarlo les genera ansiedad, así que el miedo es capaz de imposibilitar de que el paciente tenga un estado de salud oral saludable.

Al no tener diagnóstico dental ni tratamiento dental el estado de salud dental irá sufriendo un deterioro de modo paulatino, y que puede desencadenar en el paciente múltiples patologías que esta a su vez pueden ser tan agresivas que lleguen a producir perdida de piezas dentales y destrucción de otras estructuras.

Cuando el paciente es consciente de estar paralizado por el miedo aparece una sensación de culpabilidad, ansiedad y vergüenza, por evitar el hecho de acudir a la visita con el odontólogo.

El origen de la fobia dental

El origen de la fobia dental se ha atribuido históricamente a un patrón multifactorial en el que la conducta ansiosa en el dentista es aprendida por el paciente de su propio entorno, dependiendo de su nivel sociocultural, de las experiencias previas desagradables y de otros tantos factores que tienen un punto de influencia en que el paciente desarrolle este miedo.

Desde que existe el tratamiento odontológico, la ansiedad y la fobia dental han formado parte de la dinámica de comportamiento de los pacientes. Con la introducción de la anestesia, lo lógico habría sido que esta actitud quedara olvidada en el pasado, ya que el estrés del paciente se atribuía única y, ahora vemos que erróneamente, al dolor que se experimentaba durante la atención odontológica, pero aún ahora los dentistas siguen reportando casos de ansiedad y fobia dental en sus consultas. Es evidente, que la ansiedad unida al tratamiento dental es un tema de actualidad, ya que además de suponer una situación negativa para el paciente, el estrés que éste sufre se ve reflejado en el odontólogo de una forma u otra, con la consecuente alteración del correcto orden y desarrollo de una cita o, en casos extremos, del desarrollo del plan de tratamiento.

Hay que diferenciar entre el estrés, la ansiedad y el miedo; el estrés es un sentimiento de tensión física o emocional que deriva de alguna situación o pensamiento agobiante. El estrés origina una serie de respuestas fisiopsicológicas en el cuerpo, que, si son percibidas por el individuo como algo positivo, lo ayudarán a superarse y seguir avanzando en su vida. Pero si se toma el concepto de estrés como algo negativo, producirá, una sensación de preocupación al sujeto y un bloqueo del que no se sacarán más que aspectos negativos.

Se considera como ansiedad un estado emocional más difuso que el estrés, a causa de que no tiene una fuente externa de amenaza reconocible, donde el sujeto se siente agitado e inquieto a la vez que angustiado. La ansiedad, a diferencia del estrés, ya podría considerarse patológica.

Aumentando el nivel de preocupación del paciente, encontramos el miedo o como término sinónimo “fobia”. Así pues, se podría decir que el miedo o fobia va más allá de la ansiedad en el sentido de que en este caso existe un temor irracional a lo que se considera amenazante, que puede serlo o no, pero desde luego no lo es hasta el punto de que el sujeto sienta una hostilidad obsesiva hacia ello. El miedo puede causar un malestar físico que incluye palpitaciones, sudoración, mareos, etc. de carácter incontrolable.

Para evitar la ansiedad, el estrés o el miedo al dentista primero de todo busca un dentista que sea adecuado para ti, que sea familiar y que te haga sentir cómodo, que entienda tus miedos y te explique con tranquilidad todos los procedimientos a seguir. Puedes preguntar a familiares y amigos para que te recomienden un buen profesional.

A la hora de empezar con tu plan de tratamiento empieza por los procedimientos más sencillos para ir familiarizándote poco a poco. Si en algún momento del tratamiento te sientes incomodo comunícalo a tu dentista con una señal. Para evitar el miedo o el estrés puedes llevarte a la consulta un MP3 para escuchar música que te distraiga. Y si así sigues sintiéndote desamparado puedes acudir al dentista con un amigo o familiar.

Razones por las que se genera el miedo

En muchas de las ocasiones es el resultado de una mala experiencia vivida con anterioridad, y más especialmente cuando la mala experiencia se ha sufrido en épocas de la infancia, también existen pacientes que su principal miedo reside en el hecho de la anestesia por miedo a las agujas si a estos posibles miedos adquiridos sumamos el hecho de desconocimiento del proceso de los aparatos utilizados por parte del equipo y de la incertidumbre, este tipo de pacientes acabará decidiendo no acudir a la consulta dental.

Actualmente los profesionales del mundo dental son conscientes que se pueden encontrar ante pacientes con este tipo de perfil, miedo/ansiedad, así que cada vez el equipo que compone la clínica dental está más formado para atender a este patrón de pacientes. Aunque por parte de los pacientes existen una serie de pautas que pueden realizar que ayudan de manera considerable la perdida de este miedo o ansiedad que les provoca la palabra dentista.

Antes de acudir a la visita con el odontólogo

  • Identificar el verdadero motivo por el que se siente miedo: se debe reflexionar acerca de las causas del propio miedo al odontólogo y se capaz de analizarlas con tranquilidad.
  • La Información: el acudir a una clínica dental y solicitar información puede ayudar a resolver dudas e incertidumbre, también permite conocer el lugar y familiarizarse con él, se puede ir y ver cómo los pacientes que salen de la consulta dental lo hacen sin ningún tipo de problemas.
  • Buscar a un odontólogo o una clínica dental que inspire confianza: es una buena idea preguntar a amigos y familiares que visiten habitualmente al odontólogo, para que recomienden el suyo y te cuenten su experiencia. Incluso se puede visitar la. Se puede hablar con la recepcionista, pedir información e incluso que recomiende a uno de los profesionales de la clínica, es bueno que tengamos la confianza de poder comentar con la recepcionista la sensación de miedo.
  • Concertar visita: no posponer este hecho, sino que se debe tomar la decisión y lo antes posible para no echarse atrás.
  • Preparación mental: una vez tomada la decisión, hay que evitar todo aquello que desencadene ansiedad o estrés. Lo mejor es intentar relajarse salir, dar un paseo, tomar una tila.
  • Pedir a un amigo o familiar que te acompañe: acudir acompañado al dentista no posibilita la cancelación de la visita.
  • La primera visita: la primera consulta del odontólogo suele ser una revisión en la que se establece un diagnóstico y un plan de tratamiento por lo que no habrá anestesia, ni procedimientos dolorosos.

Es muy importante que antes de acudir a la visita y poder definir todo lo que se desea preguntar.

Para superar el miedo en la consulta dental, en Estudi Dental Barcelona contamos con técnicas de sedación consciente que, junto con la colaboración de anestesiólogos, realizamos este tipo de sedaciones con óxido nitroso, este gas es una mezcla de óxido nitroso y oxígeno, normalmente es más conocido como gas de la risa, este gas deja al paciente en un estado relajado pero cooperador, el cual permite trabajar bien; al eliminar el componente ansioso y provocarle una cierta amnesia, la aceptación del paciente suele ser mejor para las futuras sesiones.

Aún no hay comentarios

Dejar un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies