RADIOGRAFÍA EN ENDODONCIA, ¿CUÁL ES LA IDEAL?

Las radiografías dentales proporcionan información para poder realizar prevención, diagnóstico, pronóstico fundamentado y plan de tratamiento. constituyen una prueba complementaria de interés en el diagnóstico de la patología existente.

Para interpretar adeucamdanete una radiografía es de interés seguir siempre una misma sistemática, por ejemplo: empezar por la corona, bajar por las raíces y observar los conductos y acabar por el hueso. En la corona se puede observar, mediante la radiografía, el grado de destrucción por caries, el tamaño de las restauraciones, las protecciones pulpares, pulpotomías y las anomalías de desarrollo. En la raíz se podría ver calcificación radicular la cual es indicativos del envejecimiento pulpar. La enfermedad periodontal visible en una radiografía puede ser a causa de una necrosis pulpar. 

¿CUÁL ES LA RADIOGRAFÍA IDEAL EN ENDODONCIA?

Las radiografías en endodoncia son útiles para poder confirmar el diagnóstico, valorar la ubicación, forma, tamaño y dirección de las raíces y conductos radiculares. Con ellas también se tiene la opción de calcular la longitud de trabajo antes de instrumentar, localizar los conductos difíciles o revelar conductos no sospechados o ayudar a localizar la pulpa calcificada coronalmente. También se puede establecer la posición relativa de las estructuras, ayudan a valorar la obturación final de los conductos radiculares, así como facilitan la localización de cuerpos extraños metálicos (limas, amalgama o postes interradiculares) y la examinación la localización de fragmentos de diente o exceso de material de obturación. Finalmente, gracias a la radiografía se puede valorar la evolución mediante controles radiográficos a largo plazo.

Para proceder a un tratamiento endodóntico habitualmente son esenciales cuatro radiografías periapicales

  • La primera para el diagnóstico
  • La siguiente para la conductometría (determinar la longitud del diente)
  • La otra para la conometría (comprobar el relleno del conducto radicular)
  • La última para el control inmediato (una vez hecho el sellado de los conductos y la obturación). 

Existe una quinta radiografía opcional para el control tardío, dependiendo de la patología tratada, sobretodo en lesiones apicales para comprobar una evolución favorable de esta. Se suele realizara entre los 6 y los 12 meses si se trata de una pulpitis y entre 1 año a 3 años si es una periodontitis. 

En ocasiones es necesario la realización de radiografías en 3D, un CBCT, para poder ver el diente o dientes en tres dimensiones y así poder definir un diagnóstico y establecer un plan de tratamiento.

El CBCT permite un diagnóstico claro y preciso de conductos accesorios, reabsorciones, fracturas radiculares, poder ver la extensión calcificaciones, así como observar la proximidad de estructuras vitales. Está radiografía en tres dimensiones también permite valorar un traumatismo dentoalveolar (fracturas, luxaciones, desplazamientos dentales o ver el estado del proceso alveolar). Además, permite poder determinar la posible causa de un fracaso de la endodoncia, por ejemplo, pequeñas lesiones periapicales, si existen reabsorciones radiculares o fracturas de la raíz. Finalmente, el CBCT es adecuado para un estudio previo a la cirugía periapical.

Actualmente, con los sistemas digitales y la disminución muy notable de la radiación no es ningún inconveniente para el paciente la realización de radiografías ya que la dosis de radiación es mínima. 

REFERENCIAS

  • Canalda C, Brau E. Endodoncia: técnicas clínicas y bases científicas. 3a ed. Barcelona: Elsevier; 2014.
  • García Barbero J, editor. Patología y terapéutica dental: operatoria dental y endodoncia. 2ª ed. Barcelona: Elsevier; 2015.